Entre salgueras que encierran olvidados espíritus
Y cuevas de hielo donde los fantasmas gritan
Hay dolientes pantanos espesos de tinta y recuerdo
Y una mórbida bruma de rezos y lágrimas
El pálido semblante de una náyade inmóvil
En la hondonada flota sin gema en los ojos
Sin mariposas que habiten en su boca seca
De un río silencio que arrebató su alma
Y que hizo de su amor un lejano suspiro
Y que hizo de su piel quebradiza porcelana
Oh ¿qué te pasó náyade mía?
Preguntan los vientos, la penumbra y los sauces
No hay respuesta no hay aire que ensanche su pecho
No hay respuesta sino su inerte mirada
¿Que acaso tu barca naufragó en el olvido?
¿Es que no recuerdas el sol de palabras?
Su cuerpo invariable despide a la noche
Labios al cielo besan resplandor invisible
Un cráter violáceo transparenta su seno
Que muestra una piedra corazón en cenizas
Una bandada de pétalos picotea su rostro
¿Estará viva o muerta que ya no suspira?
Un piano de lluvias vertió un día en su vientre
Lo que hoy son mudas notas que calla la brisa
Dista horizonte risueño de un mundo olvidado
Dista olvidado horizonte de un mundo de risas
Pero nadie supo que la náyade en llamas
Vivió lo cúbico y perfecto hace mil años
Con suspiros escribió el nombre de un hombre
Que arrancó el lirio negro que en su pecho habitaba
Y vitorearon “¡por fin!” demoniángeles de sus corazones
Belleza marmórea cincelaron con besos
Azul pincelaron caricias las tardes
De noche ambrosía confortaba sus almas
Pero Él envenenó sus dedos en el intento
Pero Ella desangró sueños al ser liberada
Porque las raíces del lirio clavaban profundo
Espesaban sus venas con impenetrables embrujos
Soplo de vida marchita de la pálida náyade
Y arrancadas rasgaron corazón y esperanza
Luego cuervos hicieron nido en su cabeza
Y cuervos cabellos taparon su rostro
Desde entonces que flota ciega e inmóvil
En mustio pantano de hechizos y hadas
A esperas de un nuevo pintor de emociones
Que pinte en su pecho otra roja mañana
Pero ahora ¡despierta náyade mía!
Gritan ciénagas, bosques y llanos
Que el olvido nunca aliviará aquel yugo
De nacer tirana y ciega en tristeza
Y si vieran el azul de tu aliento en suspiros
O escucharan la voz gris de tus ojos amantes
Sabrían que en tu mente Nereidas y Furias
Que todo ser porta horror y belleza.
Que hasta la nieve prístina que alfombra a los justos
Se hace con luces y sombras del delirio
Y no hay niebla que escape de tu mente silvestre
Oh, tierno lirismo, tú: cruel e imperfecta
Dulce oscura dulce loca dulce euforia atormentada
He aquí la memoria… de un lejano poema.
